sábado, 3 de agosto de 2013

Un lindo tesoro encontrado en el mar rojo.



            ¿Se puede ser de izquierda y tener una buena posición económica? ¿Se puede ser de izquierda y querer un mundo mejor? Las respuestas son dos rotundos sí y no los juzgo. Yo fui de izquierda en mis inicios de la política, eso sí con una clara inclinación por el mercado libre que finalmente me impidió seguir por ese rumbo equivocado, esto se debe a la tradición política de la mayoría de mis antepasados y nunca me ha faltado algún bien o servicio extremadamente necesario, no vivo con lujos todos los días pero he disfrutado de la buena vida en este sistema medianamente capitalista, con relativa libertad económica y social.

            Cuando eres un burgués de izquierda, tienes una especie de romanticismo filosófico por los revolucionarios que querían cambiar el mundo –para bien según ellos- con métodos atroces y extremistas, porque a veces el lavado de cerebro es tan fuerte contra el autoritarismo de las clases dominantes que piensas que esos aspirantes a dictadores totalitarios son mucho mejores personas que los gobernantes de turno, porque ingenuamente puedes creer que ellos tienen las banderas de libertad, igualdad y compañerismo incondicional por las clases explotadas.

            La izquierda de hoy es una amplia gama de variedades, todos estos grupos construyen “castillos en el aire” mientras más agitado sea el vuelo, más complicado será el aterrizaje, además si estás por muchos años absorbiendo ideas de izquierda y pensando que son correctas, el síndrome de abstinencia puede ser lapidario, porque vivir en una realidad alterna lo es. No se puede buscar la libertad de las clases explotadas a costa de agredir a un conjunto de individuos que saben manejar un área de la cooperación social y la división del trabajo. Nunca creí en la “lucha de clases” que plantea Marx, de hecho cuando leí por primera vez el manifiesto comunista tuve ganas de tirarlo a la basura, es un claro inicio para quién se quiere introducir en la lucha violenta contra otras personas ¿Para encontrar qué?

            A pesar de toda la negatividad que les podría seguir comentando, mi esperanza es acogedora. Muchos jóvenes de izquierda a quienes les ha ido bien en la vida pueden entender el principio de no-agresión y que si sus ideales tienen que implementarse con el uso de la fuerza sostenido en el largo plazo no vale la pena luchar por ellos, la liberación de las clases explotadas –si es que nuestros sentimientos nos indican que existen- se daría de mejor manera si nos embarcamos en la batalla de las ideas para llegar a la libertad, es tan simple como conseguir paz a través de los intercambios voluntarios de los individuos libres, sin la intervención de una autoridad agresiva que busca dirigir y moldear según sus intereses.

            La confianza es necesaria para la libertad, por lo que si un ser humano cualquiera les entrega su confianza deberían cuidarla como el tesoro más preciado alguna vez en sus vidas. Para que exista libertad debe existir confianza y responsabilidad, los sistemas más exitosos han logrado constituirse producto de pensamientos correctos y respetando el uso de la creatividad de las personas, lo que necesitamos para superar los problemas es fe y un mecanismo de razonar lo que mejor resulta en la realidad, no podemos aspirar a un paraíso en la tierra sin trabajo, confianza, libertad y paz.