miércoles, 23 de octubre de 2013

La Aldea No Global



Cuando se trata de hablar sobre los inmigrantes en un país, la clara cultura progresista predominante de las personas incluso en la gente que se reconoce como supuestamente de derecha es totalmente agresiva y por lo general no se puede conversar seriamente, muchas caricaturas salen a flote, las más comunes son “xenófobo” y por supuesto “neonazi” tratando de aislar y clasificar como “extremistas y discriminatorios” los puntos de vista de los más conservadores en este tema específico.


Cualquier economista incluyendo a los keynesianos sabe que en la economía existen recursos limitados frente a necesidades ilimitadas, de los socialistas no estoy seguro porque la mayoría de ellos simplifica la capacidad empresarial humana a un “montón de datos que deben ser ordenados y anotados”, teniendo claro esto podemos darnos cuenta que migraciones totalmente descontroladas son imposibles dentro de los recursos y puestos de trabajo escasos incluso en el mejor sistema económico que se ha probado en la realidad, el sistema de libre mercado.


Dicho esto mi problema con la “inmigración ilegal” no es una cuestión xenófoba es algo de números y estructuras ordenadas de acuerdo a las necesidades de quienes llegaron primero y viven hace más tiempo en un lugar. Aunque reconozco que un grupo en particular de inmigrantes me molesta, estos son los islamistas fundamentalistas, pero sólo porque tengo mis aprensiones acerca de la “religiosidad” de estas personas, tienen un sistema político y judicial claramente intolerante, muy agresivo comparable al nacional-socialismo, es decir tampoco es producto de una xenofobia, mis aprensiones no se extienden a musulmanes pacíficos, sino al islam como sistema político en particular, abrirles las puertas en un 100% a una de las corrientes principales del islamismo es similar (según los antecedentes de terrorismo y abusos sistemáticos totalitarios que he leído) a abrir todas las puertas y ventanas a los criminales nazis.


En este punto me pregunto cómo podemos enfrentar los problemas que traen ciertos grupos de inmigrantes, que según lo que pienso son posibles amenazas a la libertad limitada existente en Chile y además que la economía no soportaría algo tan descabellado pero posible si ocurre un desastre en su territorio como que el gobierno socialista decida exterminar a la población porque prohibieron el dinero (suena descabellado pero esto ocurrió con el comunismo en Camboya) y por esta razón toda la población de Bolivia se venga a vivir a Chile. En los “estados democráticos” la mayoría de las personas cínica-mente se opone a las decisiones que discriminan, si el mundo fuese perfecto la discriminación no existiría, pero como no es perfecto podemos oponernos y castigar fuertemente la agresión, la discriminación en ciertos casos es necesaria (por muy repugnante que parezca). ¿Acaso su madre no discriminó cuando les dijo que no se juntaran con esos niños porque hacían cosas violentas?  ¿Uds. No discriminan cuando deciden que no van a salir con un gordo u alguien de estatura baja? ¿No discriminan cuando deciden que no entren mendigos y ebrios a sus propiedades?


El sistema estatista nos ha hecho creer que todos podemos ser iguales en acceder a los mismos bienes y servicios pero tal cosa no es así, la “cuestión migratoria” tiene que ser analizada y abordada como un “micro-fenómeno” quienes mejor conocen la economía local son los empresarios y consumidores existentes en la diversidad de ciudades en Chile, en ningún caso el gobierno de manera centralizada debe decidir cuantos inmigrantes pueden ingresar y quedarse viviendo en Chile, los ciudadanos privados saben mejor que los burócratas hasta donde llega el soporte de su economía local, si existen inmigrantes que al venir crean riqueza obviamente no tendrían problemas en quedarse, si hay otros que contactaron empresarios que están dispuestos a contratarlos tampoco existe problema en que se queden, mientras sean personas independientes capaces de contribuir sanamente a la economía local las puertas están abiertas, pero no para todos, porque la frontera de posibilidades de producción no es infinita.


Este pensamiento claramente me diferencia del 99% de los libertarios chilenos, tomo distancias con ellos en este sentido y me declaro conservador debido a que en este tema de política pública los libertarios, al igual que los socialistas pero por motivaciones en algunos casos distintas (en otros casos ambos debido al progresismo cultural dominante) están plenamente de acuerdo en fronteras totalmente abiertas, me imagino que estas personas están dispuestas a recibir en sus casas a 10 africanos y 100 chinos, aunque esto parezca caricatura la nación es como un hogar el cual debemos cuidar con un territorio acotado y con recursos limitados, ni mi mejor amigo está dispuesto a aguantarme un mes viviendo en su casa y esto es por una razón, nadie debería imponernos de manera coactiva qué estilos de vidas debemos aceptar en nombre de la antidiscriminación, somos libres de decidir con quién vivir y con quienes nos rodeamos.


La única diferencia entre socialistas y libertarios que quieren fronteras totalmente abiertas para la población extranjera, es que los socialistas quieren incluir “derechos” con el dinero de los contribuyentes en el pack antidiscriminatorio, los libertarios en nombre de la economía libre están dispuestos a que entren y se queden viviendo narcotraficantes.


La Aldea en ningún caso debe ser global, son un conjunto de identidades nacionales -lo cual es muy distinto al aparato estatal centralizado- que han sobrevivido a lo largo del tiempo, por algo Chile existe como nación, si todos los nacionales en algún momento se ponen sabios y deciden optar por un sistema minarquista de libre mercado como organización política los primeros en adquirir la mejor calidad de vida de ese gran sistema deberían ser por justicia, los nacionales.