lunes, 13 de mayo de 2013

Entre demócratas y déspotas.


Chile está pasando por un periodo difícil, donde los políticos se han puesto cada vez más populistas debido a las demandas irracionales de la gente. Ahora cualquier político del sector que venga propone medidas de corte burocrático, hay una manía de extender el estado, eso sí se diferencian claramente las dos visiones, desde un extremo a otro.

Tenemos los que quieren regular prácticamente todos los aspectos de nuestra vida, sea en lo social y en lo económico, otros que quieren regular lo económico y otros que quieren regular lo social, pero ni siquiera uno en el más puro estilo. Quién quiere regular lo social o lo económico en un porcentaje alto, también quiere regular lo otro en porcentajes considerables.

Así tenemos a la izquierda proponiendo cualquier desfachatez estatista para supuestamente hacer que Chile sea un país igualitario, ¿Tanta falsedad existe aún en los seres humanos que todavía no podemos reconocer en definitiva que la única igualdad posible es ante la ley? Me parece que la izquierda además de ser cínica alimenta la envidia, lo cual provoca el quiebre en la paz social.

Por otro lado tenemos a la derecha que al ver la derrota de sus supuestas ideas a favor de la libertad en la opinión pública, desesperadamente ofrece más estado a su manera, para proteger al consumidor dicen, pero no entregan más soberanía a los individuos y sus decisiones, puesto que para fabricar más entidades estatales para ir a reclamar “abusos” es necesario financiarlas y obviamente el estado consigue su financiamiento por métodos coercitivos.

No existe en este momento alternativa política que divulgue las ideas de un estado mínimo limitado a sus funciones aceptables (si es que las tiene), que según yo son las de la ley, el orden, la seguridad y la identidad nacional. El país puede ser visto como una propiedad privada, mientras el estado se limite a lo suyo. De esta manera existirían decisiones cada vez más atomizadas, donde las personas tengan una participación más activa si es que existe una descentralización verdadera, como cada uno es dueño de su propiedad debería poder hacer los contratos que quiera en sus respectivas ciudades y barrios con sus vecinos, sin la interferencia estatal con leyes absurdas.

La mejor forma es crear un libertarismo económico potente que respete las decisiones personales sociales de los individuos en conjunto con una identidad de país, porque no creo que podamos establecer algo que provoca un quiebre tan fuerte en un status quo (cualquier medida de reducción de impuestos drástica lo es) con facilidad si no se genera una identidad nacional en conjunto, que apele a todas las clases sociales, de esa manera en un país tan desordenado como Chile podríamos instalar la visión de que tu autoposesión económica y social es lo más importante. Cualquier interferencia coactiva va en contra de tus derechos de autoposesión y no permite cumplir con lo que consideramos son nuestros deberes, quiero un Chile libre, se está perdiendo la batalla en la opinión pública y por eso tenemos que llevar nuestros esfuerzos al extremo.